vigilancia tecnológica

El desconocimiento tiene un coste muy alto. No son pocos los casos de empresas que han invertido gran cantidad de recursos en investigar algo que ya estaba patentado o que incluso acaban desapareciendo ante la llegada de una nueva tecnología o producto frente a la cual no estaban preparados para competir. Por eso, prácticamente desde los inicios de la actividad comercial e industrial siempre han existido prácticas de vigilancia que tenían como objetivo detectar tendencias tecnológicas, invenciones, potenciales competidores o socios y la identificación y análisis de oportunidades y amenazas que serán de utilidad para la posterior toma de decisiones.

La vigilancia tecnológica es fundamental a la hora de gestionar la actividad innovadora tantos de una empresa como de una universidad u otras entidades. Mediante esta herramienta es posible generar ideas para el desarrollo de productos o servicios. Esta información de utilidad para la organización cobra cada vez más importancia a medida que la información y los avances crecen de forma exponencial cada día. Estamos hablando de un mundo en el cada año se registran más de un millón de patentes y más de dos millones de artículos en revistas especializadas que se suman a los ya existentes. Además, el continuo aumento de páginas webs y blogs hace que cada vez sea más complicada la adecuada selección e identificación de información de interés.

Pero, ¿qué diferencia hay entre vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva? La primera tiene un enfoque externo, de observación continua del entorno, mientras que la segunda combina la anterior con la gestión del conocimiento interno de la entidad. Otro concepto que debemos apuntar es el de prospectiva tecnológica que, según la OCDE, son las “tentativas sistemáticas para observar a largo plazo el futuro de la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad con el propósito de identificar las tecnologías emergentes que probablemente produzcan los mayores beneficios económicos y sociales”. Sin una vigilancia tecnológica previa es imposible hacer prospectiva tecnológica.

Metodología básica en el proceso de vigilancia:

1. Identificar las necesidades de información de la entidad.
• ¿Qué hemos hecho ya y qué nos falta por hacer?

2. Puesta en marcha de una estructura.
• ¿Quién y cómo se va hacer?

3. Focalizar y optimizar la vigilancia.
• Los recursos son limitados, así que es necesario organizar las tareas en base a los objetivos, necesidades y actividades de la organización.

4. Selección de herramientas.
• Servicios de alertas, software especializado, boletines, listas de distribución, RSS, etc.

5. Selección de fuentes.
• Bases de datos de artículos, de patentes, de publicaciones científicas, metabuscadores, etc.

6. Recogida de información.
• Necesitamos definir unos criterios de selección y una tipología básica.

7. Contraste de las fuentes, análisis y síntesis.
• Análisis teniendo en cuenta las necesidades detectadas en la primera fase.
• Validación de esa información.
• Identificación de tendencias.
• Selección de la información útil para los objetivos marcados.

8. Distribución de la información.
• Difusión de la información en la organización mediante boletines internos, reuniones u otras herramientas.

9. Uso de la información en la toma de decisiones y planificación estratégica.

Cualquier actividad relacionada con la vigilancia tecnológica y la inteligencia competitiva debe ser ante todo constante y continuada, pero sobre todo debemos tener muy en cuenta siempre los motivos por los que lo hacemos. Queremos anticiparnos, reducir los riesgos, innovar, pero también cooperar e integrar. Y, sobre todo, tener siempre presente que los destinatarios finales de esta información son los trabajadores de la organización, que son quienes en base a este conocimiento van a poder generar uno nuevo y definir la estrategia a seguir.


Artículo publicado originalmente en Avalon Red.