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Sabemos que el lenguaje es muy importante. No sólo porque es la forma en que nos comunicamos, sino porque las palabras dan forma también a las ideas. Existen connotaciones, matices y sesgos que pueden modificar el significado de una expresión hasta casi deformarla por completo. Los políticos son expertos en eso. En el terreno empresarial el lenguaje ejerce además como parte de la estrategia (ayuda a diseñarla e implementarla) y es parte indisoluble de su estrategia de comunicación. Sin embargo, cuando hablamos de negocios sociales o iniciativas de impacto social es importante desterrar algunas palabras y expresiones tradicionales que ya no son útiles.

  • Crecimiento –> Desarrollo. Los gobiernos no dejan de hablar de crecimiento y su importancia en la calidad de vida de los ciudadanos y las empresas también han tenido siempre la palabra entre su volcabulario habitual. Objetivo: crecer, crecer y crecer. Pues bien, cualquiera que tenga un poco de curiosidad habrá podido leer a muchos autores que hace años han llamado la atención sobre la falacia del crecimiento infinito. ¿Crecimiento sostenible? Tampoco sirve. Sin embargo, desarrollo es una mejora, pero no implica necesariamente un crecimiento. Según la RAE en su acepción en economía es una “evolución progresiva de una economía hacia mejores niveles de vida“.
  • Inversores –> Colaboradores. Sin una inversión es inviable la puesta en marcha de una actividad económica, perfecto, pero ¿y sin los trabajadores, proveedores e incluso el estado? El valor de una actividad no la crean sólo los inversores, así que pongamos en valor el papel de otros agentes e incluyámoslos.
  • Riesgo –> Oportunidad. Si buscamos “gestión del riesgo” en google nos vamos a encontrar con cientos de entradas sobre cómo hacer frente a situaciones de emergencia. Nada de riesgo, que según la RAE es “contingencia o proximidad de un daño“. Debemos gestionar el cambio y la oportunidad.
  • Minimizar –> Contribuir. Estamos de acuerdo en que es importante minimizar el impacto socioambiental de las actividades empresariales, pero ¿y si además contribuimos? Hay que añadir el componente positivo: ¿qué hacen las organizaciones para mejorar su entorno?
  • Objetivos –> Compromiso. Más que los objetivos lo que importa es el compromiso de la organización. Los objetivos son variables y pueden y deben cambiar cada año, pero el compromiso es inalterable. Es una obligación.

 


Imagen de cabecera: «Focus ubt» de Tomasz Sienicki. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons.