De entre las distintas formas mediante las que los municipios han incluido la participación ciudadana en nuestro país hay una que aún no parece haber calado lo suficiente. Una fórmula que nos lleva a un escenario mucho más democrático y con una mayor implicación de la ciudadanía, unos cuantos pasos por delante de los mecanismos tradicionales que ponen el énfasis en la información y la consulta.

Estoy hablando de la inclusión de un plan de participación ciudadana en todos y cada uno de los proyectos de la corporación. Es decir, ya sea un proyecto urbanístico, de servicios o cultural debería incluir un plan en el que incluya qué mecanismos se van a utilizar para incorporar la participación ciudadana en el desarrollo y toma de decisiones del proyecto. Pero antes necesitamos desarrollar el marco teórico del modelo de participación que el municipio practica, así que empecemos desde el principio.¿Qué es un plan de participación ciudadana?

Es un documento que recoge todo lo que un ayuntamiento realiza en materia de participación ciudadana. Lo analiza y define cómo se estructura la participación en la gestión de los asuntos públicos locales. Además, propone mejoras y cambios que redunden en beneficio de mejores servicios públicos. En resumen, es el documento marco que explica y detalla cómo se articula la participación ciudadana en un municipio concreto.

Pero, ¿cómo podemos elaborar este plan?

Un plan municipal de partipación ciudadana debe ser por supuesto participativo desde su propia concepción, aunando tanto a entidades locales y la corporación como a la ciudadanía no organizada y a personal técnico. Un breve índice para elaborarlo podría ser el siguiente:

  • Diagnóstico de las políticas, los mecanismos y los procedimientos que promueven la participación ciudadana. Aquí deberíamos incluir como mínimo qué medidas que están en marcha dedicadas a favorecer la participación ciudadana, qué medidas hay de apoyo al tejido asociativo y cuáles son los recursos destinados, y el grado de permeabilidad de la administración a la ciudadanía. Es decir, qué herramientas tiene la administración para canalizar las propuestas de la ciudadanía y si éstas funcionan.
  • Formación y talleres de trabajo colectivos. Es fundamental incluir una fase formativa mediante la cual aprender las cuestiones básicas que se trabajarán más adelante en distintos procesos, pero también es un primer paso para debatir los modelos participativos a seguir.
  • Foro deliverativo. Es la herramienta de la cual debemos extraer sobre todo propuestas de mejora de los instrumentos de participación existentes.
  • Elaboración conjunta del plan, que debe incluir proyectos y actuaciones concretas. El plan no es un reglamento, así que es importante tener claro en todo momento que tenemos que definir acciones.
  • Jornada de presentación, en la que informar a la ciudadanía de los resultados, porque la participación también es transparencia.
  • Evaluación de los mecanismos de participación ciudadana. Un proceso de evaluación posterior es indispensable para sacar conclusiones, posiblidades de mejora y saber qué ha funcionado mal o regular.

Integrar acciones e iniciativas participativas en todos los proyectos municipales permite la posibilidad de generar respuestas y soluciones a problemas que nos afectan a toda la ciudadanía. Porque, de lo que se trata, en definitiva, es de conseguir establecer un procedimiento que con el tiempo acabe formando parte indisoluble de la gestión municipal.