Tenía pendiente desde hace tiempo escribir algo sobre este artículo que leí hace meses. En él se plantea la pregunta “¿pagarías el 10% de tu salario a un representante?” enfocado a los programadores, pero lo cierto es que es fácil trasladarla a cualquier otro sector. Más aún cuando hablamos de nichos laborales en los que, como indica el artículo, la oferta de trabajo está equilibrada con la demanda.

En mi caso, casi instantáneamente pensé en la consultoría, donde fundamentalmente trabajamos por proyectos. Entre proyecto y proyecto –y a veces durante si el tiempo lo permite- hay que “echarse a la calle” y vender. Vender un proyecto puede ser a veces ganar una licitación, pero las más supone echar bastantes horas de trabajo preparando propuestas y llamando a las puertas de quienes o bien nos las han solicitado o bien consideramos que puede interesarles.

Por supuesto estoy hablando de un perfil profesional medio. Hay quienes tienen un flujo de trabajo continuo gracias sus muchos años de experiencia y probablemente no necesiten dedicar mucho tiempo a la generación de nuevos proyectos. Pero quienes nos movemos en un entorno más incierto estamos abocados a estar pensando casi siempre en el siguiente proyecto. Supongo que algunos y algunas sabréis de lo que hablo.

Mi respuesta es sin duda alguna: “Sí, estoy dispuesto a pagar el 10% a un representante”. Quizá más, si ese representante imaginario fuera capaz de proveerme de proyectos interesantes y bien distribuidos en el calendario. Un representante podría tener muchos beneficios gracias sobre todo a la liberación de la búsqueda de nuevos proyectos. Podría dedicar más tiempo al diseño de nuevos proyectos y al análisis y estudio de los ya realizados a fin de sonsacar conclusiones y propuestas de mejora por ejemplo. Pero sobre todo, me permitiría dedicarme de pleno a lo que me gusta.

 ¿Y vosotros y vosotras? ¿Estaríais dispuestos a pagar a un representante?