obstáculo

Aunque desde hace unos cuantos años el papel de las universidades como uno de los actores principales en la capacidad de innovación del país se ha visto incrementado, aún siguen subsistiendo ciertos factores que limitan notablemente la transferencia de conocimiento. Para elaborar una correcta estrategia de la gestión de la innovación tenemos que conocer los obstáculos y las barreras a los que nos enfrentamos.

Enumeramos a continuación algunos de los más comunes:

Objetivos. En ocasiones los objetivos de empresas y universidad no están en consonancia, puesto que mientas los primeros están más orientados hacia resultados concretos y el beneficio los segundos suelen fijarse más en cuestiones más amplias y plurales.

Colaboración. Las cuestiones de propiedad intelectual y privacidad de la información suelen preocupar más a las empresas tradicionales, habituadas a un modelo cerrado, mientras que el entorno investigador considera el avance de la sociedad y la difusión del conocimiento mediante la enseñanza su misión principal.

Gestión. Universidad y empresa tienen formas de gestión casi antagónicas en ocasiones, lo que provoca muchas dificultades a la hora de cooperar entre ellas.

Tiempo. Mientras los investigadores son conscientes de la necesidad de tomar el tiempo adecuado para un proyecto, el mundo empresarial tiene a ser más cortoplacista y buscar el beneficio en un menor plazo de tiempo.

Privacidad de los resultados. La publicación de sus trabajos es una fuente importante de puntos para la carrera profesional de los investigadores, mientras que la empresa tradicional sigue considerando la privacidad como uno de los elementos clave en la gestión.

Estructura. La universidad sigue teniendo una estructura excesivamente burocratizada y rígida y la empresa tiende a ser más flexible, puesto que si quiere mantenerse y crecer debe adaptarse.

Desconocimiento. Es habitual que la universidad conozca poco del mundo empresarial y sus dinámicas y viceversa.

Actitudes. Aunque pueda parecer baladí, la cuestión de la actitud de unos y otros es tremendamente importante en la gestión de la transferencia de conocimiento. Por ejemplo, desde la universidad se comete a menudo el error de incluir en proyectos internacionales socios por motivos personales que no tienen un papel relevante en el proyecto. Pero la empresa, especialmente en España, también tiende a caer en comportamientos erróneos, como inflar presupuestos y sobrevalorar su trabajo dentro de un proyecto concreto. Una actitud que, en parte, tiene mucho que ver con esa visión que tienen algunas empresas de lo público como ente al que sacar todo lo que sea posible.

El proceso de negociación entre los proveedores de conocimiento y los receptores suele ser arduo y complejo, por lo que conviene conocer y estar atento a los posibles obstáculos y complicaciones que podamos encontrar para solucionarlos lo antes y de la mejor forma posible. Y, como en otras ocasiones, esta tarea debe recaer en la figura del gestor de proyectos de innovación.


Artículo publicado originalmente en Avalon Red.