¿Por qué no participa la ciudadanía? Barreras y obstáculos para la participación ciudadana

En estos primeros meses trabajando en el área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe he podido observar algunos de los problemas habituales con los que se encuentra el personal técnico de este y seguramente otros municipios y ciudades a la hora de fomentar la participación ciudadana. A continuación os dejo un pequeño y sucinto listado de los obstáculos más habituales para la participación ciudadana:

Barreras y obstáculos para la participación ciudadana

  • Escepticismo y desconfianza. Por decirlo de forma sencilla: la gente está harta de la clase política. Desde el comienzo de la crisis de 2008 y con el aluvión de casos de corrupción que se han sucedido en los últimos años la ciudadanía desconfía por norma de la política. Y es normal.
  • Una información insuficiente. La participación ciudadana no tiene espacios de acceso a grandes sectores poblacionales. No hay charlas sobre el tema en colegios e institutos, no se habla de ello en los medios de comunicación, no se editan manuales ni folletos que informen a la ciudadanía de este tipo de procesos.
  • La falta de una tradición y un cultura participativa. Los procesos participativos no son habituales y cuando se dan a menudo no son vinculantes. Además, no disponemos de mecanismo eficaces que eduquen en participación, por lo que no se cimenta una cultura participativa.
  • No se destinan recursos. Si echamos un vistazo a las áreas de participación ciudadana de municipios y ciudades españolas veremos que en gran parte de ellas el presupuesto dedicado es ínfimo. El personal destinado suele ser también poco. No es difícil adivinar los resultados si inviertes poco dinero y poco personal.
  • La ausencia de voluntad política. La clase política no confía en esta cosa de la participación. Les suena extraño, poco útil y seguro que para algunos es hasta peligroso. Estoy seguro que a muchos políticos y políticas les daría un desmayo ante la sola posibilidad de realizar unos presupuestos participativos vinculantes en su municipio.
  • Enfoque tecnológico. En los últimos años en los procesos de participación se hace hincapié en el uso de la tecnología. Internet facilita enormemente la participación, tanto desde el punto de vista de la puesta en marcha del proceso como para la ciudadanía. Pero sólo para una parte de la ciudadanía, porque a partir de cierta edad el uso de internet baja enormemente. No podemos usar únicamente internet para un proceso de participación, porque estaríamos despojando de su derecho a participar a una gran parte de nuestros vecinos y vecinas.

Muchos de estos obstáculos serían podrían solventarse con una participación que persiga unos fines claros acompañada de proceso transparente. Porque si la ciudadanía percibe que los procesos no van a incidir en la voluntad política entonces ¿por qué voy a participar? Es decir, frecuentemente la desconfianza y apatía de la ciudadanía hacia procesos participativos no tiene tanto que ver con las instituciones en sí como a su forma de actuar.

Pero el personal técnico no podemos escudarnos detrás de la política, porque hay otras barreras que podemos superar con nuestro trabajo. Por ejemplo, si al plantear un proceso participativo incluimos otros canales además del tecnológico conseguiremos incorporar a esa franja de población que no usa internet. Y, por supuesto, siempre tenemos que “vender” de la mejor forma posible a la corporación municipal las bondades y los beneficios que el proceso va a tener para el municipio y para el gobierno municipal.

2 Comentarios

  1. Estupendo artículo! Añadiría alguna barrera que otra más, a saber:

    – Politización de los grupos de participación: inclusión de perfiles procedentes de las bases de los partidos políticos que tienen intereses de control y fiscalización, cuando no de apropiación del proceso para fines partidistas. La participación ciudadana solo es propiedad de la democracia participativa y de la ciudadanía “sin mochilas partidistas” que busquen ahí pescar otros objetivos ocultos.

    – Carencia de habilidades colaborativas: en las empresas es fácil colaborar. Hay un jefe que ordena y un grupo de personas que obedecen. Ponerse de acuerdo en una estructura informal, horizontal y en la que no hay procedimientos claros, conduce muchas veces a la frustración de la experiencia participativa (asambleas/reuniones tensas, largas, con un clima de conflicto en lugar de constructivo, productividad del grupo manifiestamente mejorable…).

    – Desconfianza de los políticos con la ciudadanía: a veces no se destinan recursos porque precisamente la ciudadanía no está preparada y se desconfía que los procesos participativos vayan a ofrecer resultados reales. Es la pescadilla que se muerde la cola…

  2. Interesante el artículo y la aportación de Nacho. Me encanta este tema, en la educación ambiental nos preguntamos continuamente por las barreras de la participación social. Yo también añado alguna más:

    – Las capacidades personales: para participar hay que tener conocimientos y habilidades aprendidas.

    – Factores actitudinales, como por ejemplo el de la valoración de costes-beneficios, o lo que es lo mismo, ¿qué gano participando? ¿cuánto me cuesta participar?.

    – El hábito, al igual que con el reciclaje, uno se acostumbra a participar, lo incorpora en su rutina social.

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