marca-y-reputación-1024x875

Si hay algo que ya se ha repetido varias veces en este blog es la necesidad de diferenciarse en un mercado de trabajo prácticamente inexistente y abarrotado de candidatos bien preparados. Esa diferenciación, entre otras cosas, puede venir de la mano de la construcción de una marca personal en internet, pero ¿qué errores debemos evitar y cómo construir una reputación digital honesta?

  1. Web y/o blog. Mantener un blog no es tarea fácil. Exige una continua actualización, estar informado y sacar tiempo para redactar nuevos textos prácticamente cada semana, pero hay que evita caer en el refrito de contenidos, porque una parte importante de los textos que podemos encontrar sobre emprendimiento, redes sociales o marca personal no aportan más que una mezcla –más o menos- de lo que se ha escrito antes sin ningún tipo de valoración o aportación personal.
  2. Confundir marca con imagen, y acabar colocando nuestra foto en todos sitios: web, blog, debajo del título de cada post, perfiles sociales, etc. Por supuesto es positivo mantener una imagen única, pero no a costa de saturar al personal y obligándole a ver nuestra foto en todo momento.
  3. Vender humo. Un clásico, porque es algo en lo que podemos caer sin ser conscientes. Queremos comunicar lo que sabemos hacer, pero en ocasiones es fácil hablar de competencias que no dominamos o de habilidades que no tenemos. Y eso se va a notar en una charla de cinco minutos, porque ¿de verdad tenemos un nivel alto de inglés?
  4. Tener una relación de servicios que ofertar tan amplia que es imposible realizarlos todos con una mínima calidad. Este es uno de los puntos más complicados de delimitar, porque debemos hacer un minucioso ejercicio de autoconocimiento y crítica para conseguir “separar el grano de la paja”.
  5. Mucho ruido y pocas nueces. Titular bien los artículos es complicado. Deben ser títulos que describan bien el contenido y si ayudan a posicionar mejor que mejor, pero es tentador acabar colocando un título que traerá visitas aunque tenga poco que ver con el texto.
  6. Tiempo y recursos. Debemos encontrar el equilibrio entre el tiempo y recursos invertidos en la construcción –y mucho más importante, el desarrollo- de nuestra reputación digital, porque ¿de qué nos sirve aparecer si no estamos lo suficientemente formados? Es fácil perderse entre datos de visitas a nuestra web y seguidores en redes sociales, pero no debemos olvidar que por encima de todo eso estamos nosotros, nuestra formación, nuestro aprendizaje y nuestra capacidad de trabajo. Y eso es lo que queremos transmitir.
  7. Somos personas, no productos. Aplicar estrategias muy agresivas de marketing pueden provocar que se nos perciba casi como trolls y nuestro mensaje como spam. Hay que encontrar un equilibrio entre una presencia digital enfocada a vender nuestros servicios y la persona que está detrás.

El trabajo de construcción de una reputación digital es una actividad personal, pero no podemos dejar que eso nos aleje del “mundo analógico”. Vivimos en sociedad y la mayor parte de los trabajos son en equipo, así que saber trabajar con compañeros, comprender y potenciar el grupo sobre el individuo sigue siendo una de nuestras mayores ventajas como trabajadores y, aún más, como ciudadanos.


Artículo publicado originalmente en el blog de la Cátedra Emprende y Lidera.