Estamos más o menos habituados a escuchar de vez en cuando sobre distintos instrumentos de participación ciudadana que nos son familiares. Los plebiscitos, los referéndums o las consultas ciudadanas se ponen en práctica muchísimas menos veces de las que serían deseables, pero en general son conocidos por la población. Menos conocidos pero con cierta implementación son las Agendas 21 y los consejos consultivos por ejemplo.

Pero en los últimos años parecen estar cobrando mayor protagonismo otro tipo de instrumentos de participación ciudadana más directos, que tratan de influir de una forma más clara sobre los asuntos públicos. Desde mi punto de vista estos son los tres más relevantes:

  • Las encuestas deliverativas, que tuvieron su origen en EE.UU. y Reino Unido a mediados de los noventa, usadas principalmente a escala nacional, y que se desarrollan de la siguiente forma:

Comienza con una selección aleatoria de unas 200-400 personas, que se van a reunir para tratar el tema seleccionado. Los participantes se reunen en pequeños grupos y pueden consultar a expertos o políticos. Antes del proceso los participantes rellenan una encuesta, que servirá para comprobar si sus opiniones han cambiado o no durante el proceso.

  • Las conferencias de consenso, que tienen su origen en Dinamarca a finales de los ochenta, aunque más tarde también han tenido lugar en Holanda, Finlandia, Reino Unido y EE.UU., y que funcionan así:

Estas conferencias son foros deliverativos en los que un pequeño grupo de ciudadanos se reúnen entre tres y cuatro veces para tratar cuestiones científicas y tecnológicas que tengan un impacto político y social. Los dos primeros encuentros tratan el tema y se plantean preguntas que habrán de ser respondidas en un último o dos últimos encuentros, que serán públicos. Los participantes de esta fase final deben llegar a un consenso después de haber resuelto dudas y ampliado información con expertos.

  • Los presupuestos participativos, quizá el más conocido de estos tres. Los primeros tuvieron lugar en Brasil a finales de los ochenta, durante la década siguiente se popularizan en otros países iberoamericanos y a comienzos del siglo XXI llegan a Europa.

Los presupuestos participativos son el mecanismo de mayor impacto, ya que implican a la ciudadanía en la toma de decisiones de la administración. La población participa en la toma de decisiones acerca de una parte del presupuesto público municipal destinado a inversiones y propone áreas y prioridades para esas inversiones.

Al comienzo del proceso se invita a la ciudadanía – aunque a veces se realiza una selección previa- a participar en las asambleas. Una de las críticas que a veces se formula a este mecanismo es acerca de la representatividad, pero tenemos que tener en cuenta que es un mecanismo que se centra en el aspecto deliverativo. Por la complejidad que conlleva su puesta en marcha y la alta implicación necesaria de las corporaciones es un mecanismo difícil de llevar a cabo en su dimensión más participativa y directa.

Por supuesto hay más instrumentos de participación ciudadana y cada uno de ellos tiene sus pros y sus contras, pero quería destacar aquellos que considero más relevantes. ¿Qué otros instrumentos consideráis de interés?


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