Social-entrepreneurship (Medium)

Entre el enorme movimiento que se ha articulado en torno a los emprendedores en los últimos años cada vez destaca más una parcela dedicada al emprendimiento social. Muchas de las nuevas aceleradoras e incubadoras están dedicadas a esta otra forma de emprender, a otra forma de hacer las cosas. Pero, ¿tenemos claro a qué nos referimos cuando hablamos de emprendimiento social?

Pues bien, una definición sucinta sería la siguiente: las empresas sociales son empresas cuyo fin primordial es resolver un problema y/o necesidad social y/o medioambiental. Todas las empresas sociales tienen en común que usan las estrategias de mercado para alcanzar un objetivo de cambio social. El beneficio económico no es ya la principal motivación, sino el medio para crear valor social y propiciar un cambio positivo para la ciudadanía.

La Comisión Europea detalla más esta idea en su definición de una empresa social como aquella cuyo objetivo primario es lograr impacto social más que generar beneficio para sus propietarios; que opera en el mercado a través de la producción de bienes y servicios de un modo emprendedor e innovador; que utiliza sus excedentes para alcanzar estos objetivos sociales; y que es gestionada de un modo responsable y transparente, involucrando a los trabajadores, clientes y grupos de interés afectados por su actividad empresarial.

La forma de entender la economía ha estado durante mucho tiempo –y sigue estando- basada en unos valores en los que no tienen cabida la ética, la responsabilidad social o el desarrollo armónico de la sociedad con su entorno. Aunque las iniciativas sociales datan del siglo XVIII, con las primeras cooperativas y mutualidades, con la actual coyuntura económica y política es natural que cada vez más haya quienes se niegan a poner el valor económico por encima de cualquier otro valor social, humano o medioambiental.

¿Cuáles son las principales características de una empresa social?

  • Las personas y el objeto social son más importantes que el capital.
  • Se organiza con vocación de gestión participativa y democrática.
  • Defiende y aplica los principios de solidaridad y responsabilidad.
  • Autonomía de gestión e independencia respecto de los poderes públicos.
  • Aplica la mayor parte de los excedentes a la consecución de objetivos a favor del interés general, de los servicios a los miembros y el desarrollo sostenible.
  • Genera empleo de calidad.
  • Desempeña un papel importante en el desarrollo local y la cohesión social.

Cuatro ejemplos de empresas sociales

  • Better World Books. Su modelo de negocio se basa en la recogida de libros donados por particulares e instituciones para venderlos después. Una parte de ellos están destinados a programas de alfabetización de diversas ONG’s y aquellos que no se venden ni se donan se reciclan.
  • La Fageda. Una empresa que se dedica desde hace casi veinte años a la explotación ganadera, la elaboración de postres, el mantenimiento de zonas urbanas y la artesanía y cuyos empleados son personas con enfermedades psíquicas.
  • Alter Eco. Una de las distribuidoras y comercializadores líder en productos procedentes de comercio justo.
  • Teixidors. Su finalidad es lograr la integración social y la independencia económica de personas con dificultades de aprendizaje y lo hacen a través de la producción y venta de distintos productos elaborados con telares manuales.

Artículo publicado originalmente en el blog de la Cátedra Emprende y Lidera.