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Internet y las redes sociales lo han cambiado todo en unos pocos años. Ya no es posible entender muchos de los procesos sociales y culturales actuales sin comprender también el papel que juega la tecnología en su nacimiento y desarrollo. Sin embargo, todos los cambios requieren de un tiempo para que nos adecuemos a ellos. Nuestro ritmo no es el mismo que el de la tecnología.

De esta forma, nos encontramos actualmente con que muchos profesionales y estudiantes aún no tienen muy claro cómo usar las redes sociales o si éstas realmente pueden serle provechosas para conseguir un empleo o mejorar en su carrera profesional. Por eso, vamos a daros algunas sencillas recomendaciones para comenzar a plantear vuestros perfiles sociales con un enfoque profesional.

  1. Diferencia claramente entre tus perfiles profesionales y personales. Hoy en día Google es la fuente de información por excelencia, así que cualquier posible empleador o responsable de RR.HH. que tenga algún tipo de interés en nosotros lo primero que hará será buscar nuestro nombre en el buscador. Imagina lo que pueden encontrar si únicamente tenemos un Facebook personal… No sería el primer caso en el que unas fotos en una red social son causa de despido.
  2. Usa siempre la misma foto y biografía en todos los perfiles. ¿Qué hacen las grandes marcas? Pues nosotros también, porque queremos que se nos reconozca fácilmente en cualquier red que usemos.
  3. Educación y respeto. Muchos pensarán que huelga decirlo, pero cuando llevas un tiempo usando redes sociales lees muchas cosas y te das cuenta de lo necesario que es recordar siempre que debemos ser más educados y respetuosos. Además, el lenguaje escrito es más proclive a los malentendidos, por lo que debemos ser más cuidadosos a la hora de comunicarnos.
  4. Adecuar los contenidos que compartimos a nuestro perfil. ¿Eres físico cuántico? ¿No? ¿entonces por qué tuiteas tantos artículos sobre el tema? Nos van a conocer por aquello de lo que hablemos y compartamos, así que demos prioridad a nuestra profesión.
  5. Un perfil social sin actividad es peor que no tenerlo. Dejar nuestros perfiles sin actividad son un claro indicativo de dejadez y falta de interés. Todos pensarán al verlo que lo abrimos un día que leímos un artículo sobre el tema y después no le dedicamos el tiempo que requiere.
  6. Indicar las fuentes. En las redes compartimos, leemos y disfrutamos de gran cantidad de información. Qué menos que mencionar de dónde la hemos extraído o quién es su autor, ¿no? Porque además de una cuestión puramente ética, también nos otorga credibilidad.
  7. Cantidad vs. Calidad. No necesitamos 2.000 seguidores que no interactúan con nosotros ni seguir a 2.000 que no nos aportan nada.
  8. No seamos el vecino molesto. A nadie le gusta oír la música de su vecino a todo volumen durante horas y horas. En las redes sociales sucede exactamente igual: compartir y publicar en exceso es exactamente igual a enviar spam o llamar incesantemente por teléfono para ofrecer un nuevo servicio de telefonía.
  9. No debemos olvidar que las redes sociales son un lugar público. Actuemos siempre teniendo esto. Por supuesto existen opciones para cerrar nuestros perfiles, pero no es eso lo que queremos cuando queremos hacernos visibles, ¿no?

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¿Por dónde empezar?

La gran cantidad de redes sociales existentes nos ofrecen actualmente todo tipo de alternativas, en función de nuestros intereses y gustos. Pero si lo que queremos es crearnos un perfil profesional tenemos que empezar por las más usadas:

  • Facebook. Cada vez más empresas ponen sus ofertas de empleo en esta red y otras querrán que te unas al grupo de la empresa. Tarde o temprano nos llegará una solicitud de un compañero de trabajo e incluso de un jefe y no queremos compartir con ellos nuestra vida cotidiana, ¿verdad?
  • Twitter. La más versátil y útil para nuestros objetivos profesionales. Si seguimos a personas afines a nuestras áreas de conocimiento e intereses no sólo tendremos una fuente de información segmentada sino que además construiremos nuestra propia red de contactos seleccionados en base a nuestros campos de conocimiento, intereses y relaciones profesionales.
  • Linkedin. La red para uso profesional por excelencia. El uso y la participación en grupos es cada vez más importante, por lo que exige dedicación. No podemos poner nuestro currículum y esperar a que alguien nos llame. Una de sus grandes ventajas es que en poco tiempo veréis que vuestro perfil de Linkedin es lo primero que aparecerá en Google al buscar vuestro nombre y eso siempre es mejor que un comentario aislado en un foro cualquiera.
  • Slideshare. Especialmente útil si nuestro trabajo genera todo tipo de presentaciones y documentos.

Todas las redes sociales han evolucionado mucho en los últimos años y cada vez ofrecen mayores prestaciones y servicios de utilidad: listas de intereses, listas de usuarios, programación de publicaciones, etc. Aprovechémoslas. Además, si hacemos una búsqueda rápida en internet encontraremos una cantidad enorme de herramientas que nos pueden ayudar a gestionar nuestra actividad en las redes sociales: Socialbro, Hootsuite, Buffer, Manage Flitter, etc. Todas ellas están en cambio constante y cada surgen otras nuevas, así que no debemos dejarnos llevar por la novedad y centrarnos en qué utilidad nos dan. Si nos sirven para optimizar nuestro tiempo y hacer más sencillas las tareas magnífico, pero si necesitamos dos horas para entender su funcionamiento…

El uso de las redes sociales es un tema que ha sido objeto ya de innumerables artículos, textos e investigaciones, por lo que no es difícil encontrar información de calidad en internet en un par de clics y ejemplos de buenas prácticas. ¿La moraleja? tenemos que buscar, informarnos y aprender para poder elegir aquellas redes que necesitemos y aquellas que seamos capaces de gestionar.

Ya no somos empleados sino profesionales, por lo que nuestro trabajo es nuestro producto. Tenemos que venderlo y para lograrlo necesitamos que se nos vea y que se nos conozca. Todos tenemos que ser expertos en los medios sociales, porque de su buen uso va a depender en buena medida nuestra trayectoria profesional, por lo que debemos estar en constante aprendizaje. Las redes sociales no van cambiar las relaciones entre trabajadores y empresas: ya lo han hecho.


Artículo publicado originalmente en el blog de la Cátedra Emprende y Lidera